Sobre la importancia de vivir en armonía con el Tiempo y con nuestra Esencia verdadera, que es sagrada.
Desde el instante en que contemples este cuadro, su delicadeza y profundidad, te cautivarán.
Aquí, cada chakra o (centro de energía) está meticulosamente representado para evocar la conexión existente entre el cuerpo (o materia) y el universo (o Todo lo que nos rodea). Así mismo, la manera en que los colores fluyen alrededor de la figura, con toques de azul, rojo y naranja, sugiere un equilibrio posible entre la naturaleza y la introspección, entre lo tangible y lo intangible. Es una referencia a las sabidurías antiguas que conocían la existencia de un velo capaz de nublarnos la vista consciente. Mientras que en nuestras culturas contemporáneas estamos convencidos de vivir la realidad tal como es.
Es obvio que estamos tod@s desconectad@s de lo más importante: la conciencia. Bastaría con preguntarle a un niño…
Un mapa simbólico de la existencia
Aquí, se ha integrado el cuerpo humano a modo de portal energético.
La frase, en el fondo, aunque sutil, susurra una reflexión sobre el viaje de la vida. Introduce una noción de tiempo que añade una dimensión poética a la pieza:
“Cuando el Sol roce el horizonte,
estaremos ya muy lejos de aquí,
así es el tiempo
Una sucesión de imágenes y encuentros.
La Vida, un viaje de ida hacia un origen
que es el destino”
Por Lourdes Sala.
Está poesía, captura el espíritu de la obra de una manera conmovedora. Establece un diálogo con la imagen, guiando al espectador hacia la reflexión sobre el fluir de la existencia. Así mismo, eleva al cuerpo femenino, transformándolo en un símbolo que trasciende el mero plano físico.
En definitiva, está imagen es una invitación a detenerse. De hecho, es una invitación a mirar más allá de lo inmediato y a encontrar un propósito que dé un sentido más profundo a cada día.
Dicho de otro modo, la frase junto con la obra crean una sinfonía visual y poética que explora el tema de la eternidad, en paradoja con el valor del presente y la inexorabilidad del cambio.
La suma de estas dos formas de artes, la pintura y la poesía, convierte “Nudo” en un susurro filosófico que envuelve la imagen con un halo de misterio.
Este cuadro añadirá alma a cualquier espacio, invitando, al espectador a una pausa a través de la contemplación. Por lo tanto, está obra ofrece la posibilidad de dedicar un momento al redescubrir la esencia de uno mismo.
Sería un honor para mí, si esta obra pudiese permitir a quienes la vean, sentirse inspirados a (Re) conectar con la propia espiritualidad y con la vital importancia de los ciclos de la naturaleza (la que nos sustenta y nos rodea y la nuestra verdadera, como seres humanos).
Nudo. Obra original

